martes, 20 de mayo de 2014

Perder la fe en el ser humano

Atención, entrada catastrofista a la vista. A los que estén pasando un día bueno o sean optimistas se les recomienda que dejen de leer a partir de aquí.

Os he avisado.

Es curioso cuando uno pasea por la calle y va viendo una gran cantidad de rostros que no piense nada acerca de ellos. Hasta que llega un día "x" donde eso sucede, donde algo que te ha tocado la fibra hace que empieces a distinguir.

Siempre había visto a los seres humanos como máquinas perfectas de vida, de sentimientos, de raciocinio, de acciones... pero no, ahora ese concepto me ha cambiado. O mejor dicho, lleva mucho tiempo cambiando.

Ahora la tendencia que tengo es a dividirlos en dos sencillos bloques: buenos y malos.

Y por desgracia estoy perdiendo la fe en el ser humano. De un tiempo a esta parte veo que la cantidad de personas "malas" supera con creces a las buenas.

Ejemplos como el de una entrada hace mucho tiempo en la que un policía de Málaga llamado David (Darwin 1889), ojo, repito, POLICÍA, busca a una persona por la red para querer saber la vida, o porque esta persona denuncia una actitud totalmente reprobable, le lleve a buscar en lo más oscuro y sórdido de su vida para ejercer presión pública es algo que hace que se pierda la fe. Zapatero, a tus zapatos, y Sr. Policía, a dar ejemplo (aunque por lo que hemos visto en las diferentes manifestaciones a lo que menos se dedican es a eso, a dar ejemplo).

Ejemplos acerca de cómo estamos siendo invadidos y violados en nuestra privacidad por Gobiernos y personal autorizado como la NSA y la CGHQ, donde nada importa el ser humano ni nada importa el principio de igualdad de los seres humanos.

El hecho de que a día de hoy se vean niños maltratados, prostituidos o desnutridos en el mundo y haya empresas y compañías que solo se preocupen en amasar cantidades ingentes de dinero sin preocuparles ese tema ni lo más mínimo. Que haya un grupo de 200 niñas tomadas como rehenes de un grupo rebelde y esté amenazando con realizar acciones con ellas nada deseables...

Que a día de hoy siga habiendo enfermedades como la pandemia y epidemia sufridas en África de ébola, virus que aún no se ha logrado descifrar si proviene de una serie de cuevas del río Ébola o si realmente fueron criados en laboratorios (lo cual hace que mi piel se erice en un estado mayor al de gallina).

Que haya guerras por el control del petróleo, y si no las hay se las inventen, o por el coltán para su uso en terminales del "1er mundo".

Que haya gente que necesite la agrupación para derrotar a una persona porque piense de diferente manera.

Gente que está siendo sacada de sus pisos -porque no tienen con qué pagarla y con serias dificultades para incluso comer- por sus propios bancos que les indujeron a pedir un préstamo.

Que a día de hoy haya en los estadios de fútbol personas que sean racistas y tengan actuaciones como lanzar un plátano, bailar como un mono o soltar "uh, uh, uh" por su boca.

Que haya gente que se crea superior a otras por el hecho de tener un terminal de la marca "x" o un SO más "complejo" (supuestamente), siga una tendencia política o tenga una manera diferente de pensar a otra, y en lugar de aprender a tolerar y respetar la visión del otro lo denigre.

Que unos padres amenacen y ataquen sin piedad a los maestros de sus hijos porque no quieren que les pase nada a toda costa y se olviden del principio fundamental "La escuela es tu segunda casa. Tu casa es la primera escuela".

Todo eso y mucho más hace que haya perdido la fe en el ser humano. Pensar la herencia que les vamos a dejar a nuestros hijos, nietos y demás prole hace que me de escalofríos. No me da miedo el fin del mundo, las catástrofes naturales que sucedan ni los cuatro jinetes del Apocalipsis.

Me da miedo el ser humano. Me da miedo haber perdido la fe en él.

Trampas de miel

Se habla, se dice, se comenta que desde hace un tiempo la CGHQ (la NSA británica) emitió un documento en Power Point, el cual fue filtrado por Edward Snowen que trataba del control y manipulación de la información.

Este documento revelaba datos hasta ahora desconocidos por la mayoría del común de los mortales y decía que existe una nueva generación de "cibermagos" o "ciberilusionistas" de la información cuyo fin es el de controlar la opinión online, así como destruir reputaciones así como controlar a personas y/o empresas con el ánimo de hacerlas subir en popularidad o destruirlas a conveniencia.

Todo esto viene a colación de un asunto que desde hace un tiempo a esta parte me está sucediendo en una web donde vierto con asiduidad mis comentarios, debato y, por qué no decirlo, discuto con los usuarios.

Todo esto viene a colación de que de un tiempo a esta parte un grupo de usuarios está intentando tirar por tierra mi reputación en esa web al más puro estilo CGHQ. 

Mucha gente piensa que la mayoría de estos individuos son trolles, pero hay algo que me da que va más allá: se esconden mediante proxies que no controlan la IP de origen para que no sean detectados por los distintos programas online (o eso creen, porque medios para conseguir la IP original ni es complicado ni dificultoso como bien nos enseñaron en el curso de ciberdelincuencia).

El tema es que este intento por mancillar al personal por dar su punto de vista, su opinión, pensamiento o razón se está viendo cada vez más mermado por este grupo. Por supuesto he hecho lo que en ese curso me enseñaron, que es la denuncia vía telemática para luego pasar por la vía judicial.

Pero vamos a esas "trampas de miel" a las que hace referencia el documento de Snowden con el fin de desprestigiar a un usuario, incluso usando el sexo como cebo para conseguirlo. Estas trampas de miel pueden llegar a ser una verdadera "trampa de hiel" para los que la realizan porque una de las cosas que da la red es que no sabes realmente con quien tratas, y voy más allá, muchas veces se puede realizar una investigación exhaustiva por la red pensando que estás dando con la persona que crees y realmente lo que estás haciendo es perseguir a un fantasma.

Mucho se ha hablado de mí, dando nombres que no vienen al caso y datos que cualquiera puede rastrear por la red. Si fueran mínimamente inteligentes -que no es el caso-, habrían aprendido desde hace mucho tiempo a no dejar señales. Hacer seguir una pista que les lleve al individuo equivocado es una buena muestra de lo efectivo que es el sistema. Aprovechar el nick de un usuario venido a menos en interpretaciones por los foros es otra de las maneras para conseguir lo que antes se ha tratado.

Y en esas estamos, persiguiendo el ratón al cachorro de gato sin saber que ese cachorro antes o después crece. Y ese gato araña. Y lo que es peor, ese gato juega con el ratón hasta matarlo y una vez muerto pierde interés en él.

"Trampas de miel, trampas de hiel."

miércoles, 14 de agosto de 2013

Aceros de Hispania... ¿realmente eficaz?

Hace un tiempo pude visualizar gracias a menéame el vídeo de un señor que me llamó excepcionalmente la atención.

Era un turolense simpatiquísimo que explicaba en una jornada organizada por la red social Womenalia en el llamado "Inspiration Day", presentado por María Escario una charla acerca de su negocio "Aceros de Hispania", con una cartera de más de 40.000 clientes en 100 países.

Todo el discurso del amable señor, que desde luego llama la atención sobre su sencillez, giraba en torno a la rapidez del envío, el trato con el cliente... Tanto que llegó a ser portada en la web menéame que antes mencioné.

Pues por circunstancias del destino me hace falta hacerme de los servicios de esta web de comercio electrónico (la historia mejor no la cuento porque no viene al caso), y envío un correo electrónico solicitando información sobre un producto en cuestión un día 5 de agosto a las 17:17, esperando que la respuesta (siguiendo su vídeo) sería inmediata "para no perder una venta -por tardón-" como dice textualmente en la charla el Sr. Ricardo Lop.

El caso es que la respuesta me llega un día después, el día 6 de agosto a las 13:32, dándome una serie de instrucciones a mi demanda. Un poco tarde a mi gusto para ser una consulta específica, pero el resultado es que me manda a una sección de la web.

Tras buscar un rato en la sección y sin tener ni idea, pues me decido por un producto concreto después de haber estado un buen rato comparando y contrastando, y realizo mi pedido. Algo sencillo que esperaba que me lo remitieran en menos de 24 horas y pudiera estar disfrutando cuanto antes.

A los pocos minutos, y después de haber realizado el pago online, me encuentro un correo indicándome los detalles de mi compra. Ahí me llevo la primera sorpresa: será remitido de 8 a 10 días laborables. Madre de Dios. De 8 a 10 días. Pero... ¿no es una tienda online? En fin, 10 días tampoco es tanto si tenemos en cuenta que necesito el producto, cosa que comenté en el primer email dirigido a la empresa.

A día de hoy recibo un mail de la compañía. Contento y feliz lo abro pensando que ya ha salido y es un mail de confirmación del dicho pedido. Pues no, no es un mail que diga que me lo han remitido después de 8 días que realicé el pedido. El mismo dice lo siguiente:

"Su pedido se ha retrasado varios días, hasta primeros de septiembre, ya que nos han indicado desde la fábrica que no tienen algunos de los productos, tan pronto como nos lo envíen, le haremos entrega de su pedido. O si lo prefiere puede usted enviar un mail con los productos alternativos para realizar el cambio."

Vaya, con esto sí que no contaba. Y realmente necesitaba lo que había solicitado. Pues les contesto expresando mi malestar por 1) la tardanza en comunicarlo, y 2) por la decepción que me causa no habérmelo dicho antes.

Pero al entrar en la web puedo ver que tienen un chat online. "Genial" me dije a mí mismo. Ahora mismo intento solucionar el entuerto, y les escribo dándoles el nº de pedido y diciendo qué ha pasado. Quien quiera que fuera el/la que estaba al otro lado, me comenta lo mismo que en el mail, y le respondo que lo que quiero es el artículo en cuestión u otro de similares características y precio.

Pues me dice que va a mirar la información al respecto y que ahora me dice.

El caso es que me responde que no tienen ningún artículo de los que le he solicitado, provocando en mi un WTF! como un OLÉ coreado en los toros.

- ¿En serio me está diciendo que no tienen ni un solo artículo?

- Es que es verano, la fábrica, blablabla... 

- Que me da igual pagar más, yo les envío el dinero, y si es más no me lo envíen que no es necesario, pero que necesito ese artículo por blablabla (no viene al caso).

Entonces recuerdo que otras de las premisas que el Sr. Lop menciona es que en caso de no tener el artículo o hallarse en malas condiciones manda otro inmediatamente. FALSO.

Y en esencia esta es la anécdota del día. Que la empresa que aparece nº1 en Google cuando pones "cuchillos" pues no es realmente tan eficaz a pesar de las buenas intenciones del hombre.

Vaya por delante que entiendo que por ser agosto y tal la fábrica no tenga algo, pero... ¿¡no tener nada de nada de ese artículo para que me lo remitan cuanto antes!? Es algo que mientras estoy escribiendo esto no cabe en mi cabeza (y eso que tienen más de 100 productos en la web y que yo ponía la diferencia).

En fin, amig@s, no os fiéis ni de la publicidad de Google ni de las palabras sinceras, porque al final ni una ni otra dan resultado.


sábado, 1 de junio de 2013

Espondilitis anquilosante (anquilopoyética). El posible inicio... Una experiencia personal.

Llevo muchísimo tiempo intentando dar forma a esto que quiero decir hoy. De hecho ahora mismo me encuentro sin saber exactamente qué saldrá, porque no soy el tipo de persona que suele preparar sus escritos. Lo que sale, sale de dentro, y eso espero que ocurra.

El año 1996 siempre quedará en mi materia gris como uno de los años que marcó mi vida. Tenía 23 años, era estudiante de último año de Magisterio en la Primera Promoción de Lenguas Extranjeras, y jugaba al fútbol, una de mis pasiones desde que tengo uso de razón. También tenía toda una vida por delante, y una hernia inguinal que hacía que mi devoción por el deporte se viera un tanto limitado.

En la Semana Santa de ese mismo año mi promoción se fue de viaje de fin de curso. Yo me tuve que quedar para ser intervenido quirúrgicamente de esa hernia discal. 

No recuerdo el día exacto, es más, nunca me ha dado por buscarlo ni en los papeles de alta ni en el calendario. Sólo recuerdo que era Semana Santa y que mi ilusión era salir cuanto antes de la operación para volver a correr sin sentir esa quemazón en la parte lateral del bajo vientre que muchas veces hacía que tuviera que ponerme de cuclillas para poder volver a colocar la dichosa tripa que se había salido.

Aún recuerdo ese día como una imagen que se ha repetido cientos y cientos de veces en mi mente, incluso en sueños. El rapado a palo seco del pubis. El camino al quirófano en la cama con ruedas. El prequirófano. La "mariposa" que me inyectaron antes de entrar. La luz blanca. El quirófano...

Antes de relatar lo que me sucedió allí solo diré que la habitación que me fue asignada hizo que a mi madre le cambiara la cara. Después me enteré que allí mismo, justo enfrente de mi cama, falleció de un cáncer la que fue mi madrina de Bautismo. Y allí mismo fueron a dar mis huesos no sé cuánto tiempo después.

El tema es que llegué al quirófano con toda la ilusión y más vida por delante del mundo. La técnica era sencilla: una inyección a la altura de no sé dónde de la espalda que se le llamaba epidural, que te dormía de cintura para abajo y que permitía a los doctores operar sin mayor problema que la que suponía la anestesia general.

Hasta donde me llega la memoria me veo en una minicamilla, muy estrecha, sentado de lado, y un señor que me dice que me tengo que colocar en postura fetal, lo que se supone algo sencillo en teoría. El caso es que noto un pinchazo y de repente me veo a mí mismo, como impulsado por un resorte, en postura totalmente vertical (aún sentado).

Ese señor, lejos de pedir disculpas, me espeta muy seriamente: "Le he dicho que no se mueva". Y noto que por mi cabeza pasa la idea de darme la vuelta para decirle: "¿Acaso lo he hecho, o es que ha tocado donde no debía?". Pero solo pasó por mi cabeza, pues resignado volví a colocarme echado hacia adelante.

La operación creo que fue bien. Unos cuantos -bastantes- puntos y una sensación de modorra contínua que hacía que a veces me despertara viendo el monitor encima de cabeza y el terrorífico BIP-BIP sonando con un gotero a mi izquierda que parecía llevar el ritmo del sonido mientras sus gotas caían una y otra vez. De nuevo se hacía la oscuridad para al rato volver a ver la misma imagen. Así hasta tres veces...

No recuerdo el postoperatorio, salvo que una chica ATS que me parecía enormemente atractiva me atendió para colocar otro gotero con su incesante ritmo. Lento, muy lento, excesivamente lento...

El tema es que la tarde llegó a mi habitación, y yo sentía hambre. Veía el dichoso gotero inacabable en las últimas y le pregunté a la atractiva ATS si no me iba a dar ni un trocito de pan, que eso se terminaba ya. Su respuesta sonriente fue que aún me faltaba otro gotero, y que ya tendría tiempo de cenar. Por más que le imploraba un trozo de pan con la mejor de mis sonrisas solo obtenía a cambio una de las suyas, pero de pan... nada de nada.

Acabó el último gotero ya entrada la noche, y mi rancho bien ganado con paciencia llegó por fin. No sé qué hora sería, pero me sentó muy bien. Tampoco recuerdo qué comí exactamente, pero me suena a algo de papilla tipo puré y un filete de pechuga de pollo que más bien me supo a poco. Todo ello regado con un excelente zumo cosecha de ese mismo año.

Pasado un rato y con mi madre como único testigo, comenzó mi pesadilla. Un terrible dolor se apoderó de mi pierna izquierda. Un dolor que me cogía desde la parte inferior de la espalda hasta mi miembro inferior izquierdo. Un dolor insoportable. Como dato diré que antes fui a orinar para expulsar -según los especialistas- la anestesia.

Sé que mi madre se asustó, y mucho. No era propio en mí quejarme y menos de esa forma tan alarmante. De hecho lloré. Con 23 años el dolor era tan insoportable que las lágrimas florecieron en mi cara cayendo como las gotas del gotero que me había sido retirado horas antes. Supliqué que llamara a la enfermera atractiva, porque otra no podía ser.

Al rato vino y me preguntó qué me sucedía. Poco podía decir salvo el dolor inconmensurable que sentía y que crecía cada segundo que pasaba. Intentó tranquilizarme, y en cierto modo lo consiguió con su preciosa sonrisa, pero tuvo que salir a por un calmante. Tras tomarlo y seguir padeciendo ese dolor que tantas veces se repetiría a lo largo de mi vida tantas y tantas veces...

Ahí, en ese punto tan concreto de mi vida sitúo el posible inicio de mi enfermedad: la espondilitis anquilosante o anquilopoyética que después me sería diagnosticada. 

Siempre se negó el hecho de la operación con el hecho de la enfermedad, pero hubo muchas cosas que coincidieron ese día de Semana Santa. Demasiadas.

Ojalá me equivoque, pero seguiré insistiendo que la epidural poco bien me hizo. Aunque esa enfermedad estuviera ahí fue cuando dio la cara. 

En las próximas entregas autobiografiaré qué ha sido y qué ha supuesto mi enfermedad. Y no, no lo hago para que nadie se apiade ni sienta lástima por mí, porque sé que apenas nadie lee este blog. Lo quedo como un recuerdo para mí y para mi memoria, porque si hay algo que tengo claro, es que cada año que pasa voy perdiendo recuerdos, y quiero conservarlos intactos.

La vida

Hay veces que nos olvidamos quiénes somos y de dónde venimos.

Ayer, en una salida nocturna tuve la ocasión de encontrarme con dos personas de mi pasado. Una de un pasado muy lejano, otra de un pasado simplemente lejano...

La primera persona que me encontré mientras disfrutaba de un refrigerio en la terraza de un bar era la del pasado muy lejano. Alguien con la que compartí muchas vivencias de adolescente, donde todo es grande, no hay problemas y tenemos un horizonte muy amplio a nuestro alcance.

Fue agradable, no voy a engañar a nadie, pero reconozco que es el tipo de personas que te paras, saludas, sabes de su vida y hasta la próxima, si es que la hay (que espero que sí). No hay citas, hay alegría, pero de ver que esa persona sigue existiendo, pero como dice la canción "dicen que la distancia es el olvido".

La siguiente persona lejana fue otro AMIGO de la adolescencia. Es difícil en los tiempos que vivimos hablar de amigos en mayúscula, pues la pérdida de valores es tan grande que hasta que no te los encuentras no vuelves a sentir verdadera felicidad en tu interior.

Ese amigo pasaba y me vio, y por supuesto me llamó la atención. Yo en un principio no supe cómo reaccionar: eran tan grandes los sentimientos agolpados que no sabía si abrazarlo, si estrecharle la mano...

Pero a diferencia de la otra persona muy lejana en el tiempo la conversación fluyó como si realmente no hubiera pasado el tiempo.

No soy de tener muchos amigos, lo reconozco. Mi vida se ha tornado tan selectiva que hasta en eso se puede decir que he ido separando la paja del grano hasta quedarme con dos granos diminutos. Mucha gente me podría tachar de egoísmo, y no lo niego, pudiera ser; pero esto es la vida. Sólo sientes por quienes has tenido vivencias muy cercanas, y él lo fue, como mi amigo Tomás.

Me gustaría volver a encontrarme con él, y sé que estoy forzando la situación porque le he enviado un correo diciendo que esto no puede quedar en otros 12 años... ¡qué relativo es el tiempo! Parecieron 12 horas que no lo veía, fue todo tan natural, que incluso me sorprendo al recordarlo.

Solo os diré de su vida que es fotógrafo profesional. Aparte de un amigo, ha ganado un admirador. Seguramente no debería hacer lo que voy a hacer, pero os recomiendo que veáis su obra y la juzguéis por vosotros mismos.

Su fotografía es como la misma vida. Comprobadlo. A mí me ha sorprendido muy gratamente.


Saludos desde aquí si algún día ves esta entrada. Tú siempre has sido y serás un amigo. Pase el tiempo que pase...

Simplemente justifico esta entrada como una necesidad imperiosa interior. Si hay alguien que lea estas líneas de un blog tan personal como mis amistades, espero que sepa entenderlo.

La vida.