martes, 20 de mayo de 2014

Trampas de miel

Se habla, se dice, se comenta que desde hace un tiempo la CGHQ (la NSA británica) emitió un documento en Power Point, el cual fue filtrado por Edward Snowen que trataba del control y manipulación de la información.

Este documento revelaba datos hasta ahora desconocidos por la mayoría del común de los mortales y decía que existe una nueva generación de "cibermagos" o "ciberilusionistas" de la información cuyo fin es el de controlar la opinión online, así como destruir reputaciones así como controlar a personas y/o empresas con el ánimo de hacerlas subir en popularidad o destruirlas a conveniencia.

Todo esto viene a colación de un asunto que desde hace un tiempo a esta parte me está sucediendo en una web donde vierto con asiduidad mis comentarios, debato y, por qué no decirlo, discuto con los usuarios.

Todo esto viene a colación de que de un tiempo a esta parte un grupo de usuarios está intentando tirar por tierra mi reputación en esa web al más puro estilo CGHQ. 

Mucha gente piensa que la mayoría de estos individuos son trolles, pero hay algo que me da que va más allá: se esconden mediante proxies que no controlan la IP de origen para que no sean detectados por los distintos programas online (o eso creen, porque medios para conseguir la IP original ni es complicado ni dificultoso como bien nos enseñaron en el curso de ciberdelincuencia).

El tema es que este intento por mancillar al personal por dar su punto de vista, su opinión, pensamiento o razón se está viendo cada vez más mermado por este grupo. Por supuesto he hecho lo que en ese curso me enseñaron, que es la denuncia vía telemática para luego pasar por la vía judicial.

Pero vamos a esas "trampas de miel" a las que hace referencia el documento de Snowden con el fin de desprestigiar a un usuario, incluso usando el sexo como cebo para conseguirlo. Estas trampas de miel pueden llegar a ser una verdadera "trampa de hiel" para los que la realizan porque una de las cosas que da la red es que no sabes realmente con quien tratas, y voy más allá, muchas veces se puede realizar una investigación exhaustiva por la red pensando que estás dando con la persona que crees y realmente lo que estás haciendo es perseguir a un fantasma.

Mucho se ha hablado de mí, dando nombres que no vienen al caso y datos que cualquiera puede rastrear por la red. Si fueran mínimamente inteligentes -que no es el caso-, habrían aprendido desde hace mucho tiempo a no dejar señales. Hacer seguir una pista que les lleve al individuo equivocado es una buena muestra de lo efectivo que es el sistema. Aprovechar el nick de un usuario venido a menos en interpretaciones por los foros es otra de las maneras para conseguir lo que antes se ha tratado.

Y en esas estamos, persiguiendo el ratón al cachorro de gato sin saber que ese cachorro antes o después crece. Y ese gato araña. Y lo que es peor, ese gato juega con el ratón hasta matarlo y una vez muerto pierde interés en él.

"Trampas de miel, trampas de hiel."

miércoles, 14 de agosto de 2013

Aceros de Hispania... ¿realmente eficaz?

Hace un tiempo pude visualizar gracias a menéame el vídeo de un señor que me llamó excepcionalmente la atención.

Era un turolense simpatiquísimo que explicaba en una jornada organizada por la red social Womenalia en el llamado "Inspiration Day", presentado por María Escario una charla acerca de su negocio "Aceros de Hispania", con una cartera de más de 40.000 clientes en 100 países.

Todo el discurso del amable señor, que desde luego llama la atención sobre su sencillez, giraba en torno a la rapidez del envío, el trato con el cliente... Tanto que llegó a ser portada en la web menéame que antes mencioné.

Pues por circunstancias del destino me hace falta hacerme de los servicios de esta web de comercio electrónico (la historia mejor no la cuento porque no viene al caso), y envío un correo electrónico solicitando información sobre un producto en cuestión un día 5 de agosto a las 17:17, esperando que la respuesta (siguiendo su vídeo) sería inmediata "para no perder una venta -por tardón-" como dice textualmente en la charla el Sr. Ricardo Lop.

El caso es que la respuesta me llega un día después, el día 6 de agosto a las 13:32, dándome una serie de instrucciones a mi demanda. Un poco tarde a mi gusto para ser una consulta específica, pero el resultado es que me manda a una sección de la web.

Tras buscar un rato en la sección y sin tener ni idea, pues me decido por un producto concreto después de haber estado un buen rato comparando y contrastando, y realizo mi pedido. Algo sencillo que esperaba que me lo remitieran en menos de 24 horas y pudiera estar disfrutando cuanto antes.

A los pocos minutos, y después de haber realizado el pago online, me encuentro un correo indicándome los detalles de mi compra. Ahí me llevo la primera sorpresa: será remitido de 8 a 10 días laborables. Madre de Dios. De 8 a 10 días. Pero... ¿no es una tienda online? En fin, 10 días tampoco es tanto si tenemos en cuenta que necesito el producto, cosa que comenté en el primer email dirigido a la empresa.

A día de hoy recibo un mail de la compañía. Contento y feliz lo abro pensando que ya ha salido y es un mail de confirmación del dicho pedido. Pues no, no es un mail que diga que me lo han remitido después de 8 días que realicé el pedido. El mismo dice lo siguiente:

"Su pedido se ha retrasado varios días, hasta primeros de septiembre, ya que nos han indicado desde la fábrica que no tienen algunos de los productos, tan pronto como nos lo envíen, le haremos entrega de su pedido. O si lo prefiere puede usted enviar un mail con los productos alternativos para realizar el cambio."

Vaya, con esto sí que no contaba. Y realmente necesitaba lo que había solicitado. Pues les contesto expresando mi malestar por 1) la tardanza en comunicarlo, y 2) por la decepción que me causa no habérmelo dicho antes.

Pero al entrar en la web puedo ver que tienen un chat online. "Genial" me dije a mí mismo. Ahora mismo intento solucionar el entuerto, y les escribo dándoles el nº de pedido y diciendo qué ha pasado. Quien quiera que fuera el/la que estaba al otro lado, me comenta lo mismo que en el mail, y le respondo que lo que quiero es el artículo en cuestión u otro de similares características y precio.

Pues me dice que va a mirar la información al respecto y que ahora me dice.

El caso es que me responde que no tienen ningún artículo de los que le he solicitado, provocando en mi un WTF! como un OLÉ coreado en los toros.

- ¿En serio me está diciendo que no tienen ni un solo artículo?

- Es que es verano, la fábrica, blablabla... 

- Que me da igual pagar más, yo les envío el dinero, y si es más no me lo envíen que no es necesario, pero que necesito ese artículo por blablabla (no viene al caso).

Entonces recuerdo que otras de las premisas que el Sr. Lop menciona es que en caso de no tener el artículo o hallarse en malas condiciones manda otro inmediatamente. FALSO.

Y en esencia esta es la anécdota del día. Que la empresa que aparece nº1 en Google cuando pones "cuchillos" pues no es realmente tan eficaz a pesar de las buenas intenciones del hombre.

Vaya por delante que entiendo que por ser agosto y tal la fábrica no tenga algo, pero... ¿¡no tener nada de nada de ese artículo para que me lo remitan cuanto antes!? Es algo que mientras estoy escribiendo esto no cabe en mi cabeza (y eso que tienen más de 100 productos en la web y que yo ponía la diferencia).

En fin, amig@s, no os fiéis ni de la publicidad de Google ni de las palabras sinceras, porque al final ni una ni otra dan resultado.


sábado, 1 de junio de 2013

Espondilitis anquilosante (anquilopoyética). El posible inicio... Una experiencia personal.

Llevo muchísimo tiempo intentando dar forma a esto que quiero decir hoy. De hecho ahora mismo me encuentro sin saber exactamente qué saldrá, porque no soy el tipo de persona que suele preparar sus escritos. Lo que sale, sale de dentro, y eso espero que ocurra.

El año 1996 siempre quedará en mi materia gris como uno de los años que marcó mi vida. Tenía 23 años, era estudiante de último año de Magisterio en la Primera Promoción de Lenguas Extranjeras, y jugaba al fútbol, una de mis pasiones desde que tengo uso de razón. También tenía toda una vida por delante, y una hernia inguinal que hacía que mi devoción por el deporte se viera un tanto limitado.

En la Semana Santa de ese mismo año mi promoción se fue de viaje de fin de curso. Yo me tuve que quedar para ser intervenido quirúrgicamente de esa hernia discal. 

No recuerdo el día exacto, es más, nunca me ha dado por buscarlo ni en los papeles de alta ni en el calendario. Sólo recuerdo que era Semana Santa y que mi ilusión era salir cuanto antes de la operación para volver a correr sin sentir esa quemazón en la parte lateral del bajo vientre que muchas veces hacía que tuviera que ponerme de cuclillas para poder volver a colocar la dichosa tripa que se había salido.

Aún recuerdo ese día como una imagen que se ha repetido cientos y cientos de veces en mi mente, incluso en sueños. El rapado a palo seco del pubis. El camino al quirófano en la cama con ruedas. El prequirófano. La "mariposa" que me inyectaron antes de entrar. La luz blanca. El quirófano...

Antes de relatar lo que me sucedió allí solo diré que la habitación que me fue asignada hizo que a mi madre le cambiara la cara. Después me enteré que allí mismo, justo enfrente de mi cama, falleció de un cáncer la que fue mi madrina de Bautismo. Y allí mismo fueron a dar mis huesos no sé cuánto tiempo después.

El tema es que llegué al quirófano con toda la ilusión y más vida por delante del mundo. La técnica era sencilla: una inyección a la altura de no sé dónde de la espalda que se le llamaba epidural, que te dormía de cintura para abajo y que permitía a los doctores operar sin mayor problema que la que suponía la anestesia general.

Hasta donde me llega la memoria me veo en una minicamilla, muy estrecha, sentado de lado, y un señor que me dice que me tengo que colocar en postura fetal, lo que se supone algo sencillo en teoría. El caso es que noto un pinchazo y de repente me veo a mí mismo, como impulsado por un resorte, en postura totalmente vertical (aún sentado).

Ese señor, lejos de pedir disculpas, me espeta muy seriamente: "Le he dicho que no se mueva". Y noto que por mi cabeza pasa la idea de darme la vuelta para decirle: "¿Acaso lo he hecho, o es que ha tocado donde no debía?". Pero solo pasó por mi cabeza, pues resignado volví a colocarme echado hacia adelante.

La operación creo que fue bien. Unos cuantos -bastantes- puntos y una sensación de modorra contínua que hacía que a veces me despertara viendo el monitor encima de cabeza y el terrorífico BIP-BIP sonando con un gotero a mi izquierda que parecía llevar el ritmo del sonido mientras sus gotas caían una y otra vez. De nuevo se hacía la oscuridad para al rato volver a ver la misma imagen. Así hasta tres veces...

No recuerdo el postoperatorio, salvo que una chica ATS que me parecía enormemente atractiva me atendió para colocar otro gotero con su incesante ritmo. Lento, muy lento, excesivamente lento...

El tema es que la tarde llegó a mi habitación, y yo sentía hambre. Veía el dichoso gotero inacabable en las últimas y le pregunté a la atractiva ATS si no me iba a dar ni un trocito de pan, que eso se terminaba ya. Su respuesta sonriente fue que aún me faltaba otro gotero, y que ya tendría tiempo de cenar. Por más que le imploraba un trozo de pan con la mejor de mis sonrisas solo obtenía a cambio una de las suyas, pero de pan... nada de nada.

Acabó el último gotero ya entrada la noche, y mi rancho bien ganado con paciencia llegó por fin. No sé qué hora sería, pero me sentó muy bien. Tampoco recuerdo qué comí exactamente, pero me suena a algo de papilla tipo puré y un filete de pechuga de pollo que más bien me supo a poco. Todo ello regado con un excelente zumo cosecha de ese mismo año.

Pasado un rato y con mi madre como único testigo, comenzó mi pesadilla. Un terrible dolor se apoderó de mi pierna izquierda. Un dolor que me cogía desde la parte inferior de la espalda hasta mi miembro inferior izquierdo. Un dolor insoportable. Como dato diré que antes fui a orinar para expulsar -según los especialistas- la anestesia.

Sé que mi madre se asustó, y mucho. No era propio en mí quejarme y menos de esa forma tan alarmante. De hecho lloré. Con 23 años el dolor era tan insoportable que las lágrimas florecieron en mi cara cayendo como las gotas del gotero que me había sido retirado horas antes. Supliqué que llamara a la enfermera atractiva, porque otra no podía ser.

Al rato vino y me preguntó qué me sucedía. Poco podía decir salvo el dolor inconmensurable que sentía y que crecía cada segundo que pasaba. Intentó tranquilizarme, y en cierto modo lo consiguió con su preciosa sonrisa, pero tuvo que salir a por un calmante. Tras tomarlo y seguir padeciendo ese dolor que tantas veces se repetiría a lo largo de mi vida tantas y tantas veces...

Ahí, en ese punto tan concreto de mi vida sitúo el posible inicio de mi enfermedad: la espondilitis anquilosante o anquilopoyética que después me sería diagnosticada. 

Siempre se negó el hecho de la operación con el hecho de la enfermedad, pero hubo muchas cosas que coincidieron ese día de Semana Santa. Demasiadas.

Ojalá me equivoque, pero seguiré insistiendo que la epidural poco bien me hizo. Aunque esa enfermedad estuviera ahí fue cuando dio la cara. 

En las próximas entregas autobiografiaré qué ha sido y qué ha supuesto mi enfermedad. Y no, no lo hago para que nadie se apiade ni sienta lástima por mí, porque sé que apenas nadie lee este blog. Lo quedo como un recuerdo para mí y para mi memoria, porque si hay algo que tengo claro, es que cada año que pasa voy perdiendo recuerdos, y quiero conservarlos intactos.

La vida

Hay veces que nos olvidamos quiénes somos y de dónde venimos.

Ayer, en una salida nocturna tuve la ocasión de encontrarme con dos personas de mi pasado. Una de un pasado muy lejano, otra de un pasado simplemente lejano...

La primera persona que me encontré mientras disfrutaba de un refrigerio en la terraza de un bar era la del pasado muy lejano. Alguien con la que compartí muchas vivencias de adolescente, donde todo es grande, no hay problemas y tenemos un horizonte muy amplio a nuestro alcance.

Fue agradable, no voy a engañar a nadie, pero reconozco que es el tipo de personas que te paras, saludas, sabes de su vida y hasta la próxima, si es que la hay (que espero que sí). No hay citas, hay alegría, pero de ver que esa persona sigue existiendo, pero como dice la canción "dicen que la distancia es el olvido".

La siguiente persona lejana fue otro AMIGO de la adolescencia. Es difícil en los tiempos que vivimos hablar de amigos en mayúscula, pues la pérdida de valores es tan grande que hasta que no te los encuentras no vuelves a sentir verdadera felicidad en tu interior.

Ese amigo pasaba y me vio, y por supuesto me llamó la atención. Yo en un principio no supe cómo reaccionar: eran tan grandes los sentimientos agolpados que no sabía si abrazarlo, si estrecharle la mano...

Pero a diferencia de la otra persona muy lejana en el tiempo la conversación fluyó como si realmente no hubiera pasado el tiempo.

No soy de tener muchos amigos, lo reconozco. Mi vida se ha tornado tan selectiva que hasta en eso se puede decir que he ido separando la paja del grano hasta quedarme con dos granos diminutos. Mucha gente me podría tachar de egoísmo, y no lo niego, pudiera ser; pero esto es la vida. Sólo sientes por quienes has tenido vivencias muy cercanas, y él lo fue, como mi amigo Tomás.

Me gustaría volver a encontrarme con él, y sé que estoy forzando la situación porque le he enviado un correo diciendo que esto no puede quedar en otros 12 años... ¡qué relativo es el tiempo! Parecieron 12 horas que no lo veía, fue todo tan natural, que incluso me sorprendo al recordarlo.

Solo os diré de su vida que es fotógrafo profesional. Aparte de un amigo, ha ganado un admirador. Seguramente no debería hacer lo que voy a hacer, pero os recomiendo que veáis su obra y la juzguéis por vosotros mismos.

Su fotografía es como la misma vida. Comprobadlo. A mí me ha sorprendido muy gratamente.


Saludos desde aquí si algún día ves esta entrada. Tú siempre has sido y serás un amigo. Pase el tiempo que pase...

Simplemente justifico esta entrada como una necesidad imperiosa interior. Si hay alguien que lea estas líneas de un blog tan personal como mis amistades, espero que sepa entenderlo.

La vida.

jueves, 28 de marzo de 2013

¿Qué pasa con Cablex?

Últimamente mis entradas versan de los operadores y sus distintas argucias para amargarnos un poco más nuestra existencia. Y si es un objetivo de empresa, a veces con creces lo consiguen...

Hoy le toca a Cablex. 

Esta operadora residente en Badajoz hizo lo que nadie podía o se atrevía en esta ciudad: apostar por un servicio de Fibra Óptica hasta el hogar (FTTH) simétrica y a un precio sorprendente.

Cuando estuve comentando por aquí los diversos movimientos realizados por parte de las dos empresas que estaban agujereando las calles para meter su entramado de cables, y tras la visita cordial a Cablex, donde Álvaro, su presidente, nos mostró parte de las instalaciones y nos adelantó cuáles eran sus planes, vi en él una persona "de calle", simpática, cordial, incluso sincera y cuyo objetivo era presentar un servicio dedicado por y para el cliente: la mejor conexión al mejor precio.

Fue por aquellos entonces que yo "disfrutaba" mi conexión de 3 Mb y la única obsesión que rondaba por mi cabeza era saber cuándo llegarían a mi casa. Pero eso nunca sucedió, ya que fueron los de Movistar los que sorpresivamente inundaron mi hogar de 100 Mb, más caro pero con un excepcional servicio postcontractual, ya que cualquier problema me ha sido "solucionado" salvo el tema del router al que dediqué unas líneas en las dos anteriores entradillas.

Hagamos historia: Álvaro me dijo que mi hogar tendría su conexión en la Fase I de su proyecto de ampliación de red, y de esto hablamos hace aproximadamente año y medio. Después vi que fusionaban justo a la lado de mi casa, y mi pregunta fue a Álvaro si llegarían, pero no. De esto ha pasado un año. 

Ya en octubre del año pasado, o sea hace seis meses, me sorprendía un correo en mi bandeja de entrada para que me pusiera en contacto con los Administradores de Finca de los bloques donde vivo para ponerse manos a la obra. Así lo hice y así se lo transmití, diciendo que no iban a ponerle impedimentos para abordarlos.

El día 22 de enero, martes para más reseñas, me encuentro en mi bandeja de una conocida web donde suelo postear, un mensaje que dice textualmente "Ya tenemos todo. En no más de un mes tendrás nuestra fibra en tu escalera. En cuanto tengas la publicidad en tu buzón ya sabrás que podrás contratar".

Este es Álvaro: todo buenas palabras y mejores intenciones, pero a mi casa a día de hoy no ha llegado la publicidad de Cablex ni nada por el estilo. Es más, le he preguntado por mail y no me ha contestado qué ha podido suceder con el plan que tenían (27 de febrero de 2013), junto a una serie de cuestiones que tampoco he tenido respuesta, como muchas que le he lanzado desde el foro de esa web.

Y hoy, justo un mes más tarde de mis interrogantes lanzados al espacio y dos desde que me dijo que tendría la posibilidad de contratar sus servicios, es cuando llevamos más de una semana de ida y venida de comentarios sobre qué está sucediendo con la velocidad que supuestamente contratamos con Cablex.

El día 30 de enero el usuario DeBadajoz publica un comentario en el que expone que desde una fecha es usuario y que todo le va muy bien. El hilo podéis seguirlo aquí para saber de lo que hablo a partir de ahora.

El 10 de marzo, a respuesta de una cuestión que le lanzo al usuario Cablex me responde que tiene de ping 0 ms. Empiezan a saltar las alarmas... ¿Cómo se supone que tienes un ping de 0 ms? ¿Haciendo el test vía "local"? Le pregunté. Y ahí sí que saltó la liebre...

Cuando realiza el test orientado a Madrid le arrojan unos resultados cuanto menos escandalosamente bajos: un ping de 58 ms, y 14/6 de velocidad. ¿Dónde están pues los 100/100 que se contratan? Ahora lo veremos más tranquilamente.

- Lo primero que sucede es que Cablex en cuanto hay cualquier problema aparece, lo cual es digno de admiración: nunca se esconde y siempre está ahí para tranquilizar ánimos y, como he dicho anteriormente, ofrecer el mejor servicio a sus clientes. Su explicación: habla de troncales, nodos, Data Centers... sin entrar en profundidad en qué puede estar sucediendo, pero dando una clave muy importante: cogent, operador internacional que conecta redes.

Esto hizo que me pusiera manos a la obra e indagara al respecto, yendo a su web y extrayendo dos mapas que nos pueden ayudar a vislumbrar la fuente del principal problema de Cablex en España, y más concretamente en Madrid:

 Este es el mapa mundial de Cogent. Encantado de conocerle.

Pero más concretamente vamos a lanzar un zoom hacia España, para ver qué puede estar sucediendo:

Vaya, en España esto parece la Vuelta Ciclista

Como se puede observar, en España para realizar una conexión desde nuestra querida ciudad, hace un rodeo por la península, pasando por Lisboa, subiendo a Galicia, Asturias, Cantabria, para luego bajar a Madrid. Aquí podía estar una de las principales soluciones a los problemas del alto ping y el descarado descenso de las velocidades tanto de bajada como de subida, que se salvaría perfectamente con la puesta en funcionamiento de un Punto Neutro, comentado antaño por Álvaro y del que no se han vuelto a tener noticias.

Sin embargo, hay un punto que todavía no me quedó nada claro. Ese usuario luego hizo un test apuntando a Frankfurt, y, curiosamente, le daban unos parámetros más bajos que en nuestro país. Todo un WTF? 

El tema es que mi teoría pasaba por la tarjeta de red en mal estado, ONT-router de la compañía también que no estuviera fino, antivirus, antiespías, etc. pero todo referente, sobre todo, a los equipos del usuario. Esto quedó más que demostrado cuando Álvaro hace un test particular sobre la mesa con un equipo y muestra los resultados a distintos puntos, como son Badajoz (red local), Lisboa (primer punto directo), y Madrid (último en el test).

Los resultados mejoran, pero no son para nada satisfactorios. Como bien le contesto a un usuario, tener una conexión 100/100 para que se pierda por el camino un 23% de bajada y un 65% de subida no es nada bueno...

El tema es que, para ir acabando esta entradilla patrocinada por Cablex, XDD, es que hay cosas que a día de hoy no harían posible una contratación por mi parte de esta empresa:

1. No se cumplen los plazos establecidos para abordar mi bloque por razones desconocidas.

2. El Punto Neutro a Madrid, del cual he tenido por mis indagaciones conocimiento que está en vías de aprobación, no ha sido instalado, de ahí que los parámetros de velocidad de Cablex se queden en una miseria una vez se sale de la red local (que sería idónea para compartir archivos entre usuarios de la misma por la rápida velocidad).

3. Movistar vuelve a tomar delantera: su central en Alvarado, de la cual tomamos la conexión los usuarios de nuestra ciudad, ha mudado su tarjeta a Gigabit, lo cual quiere decir que se puede sobrepasar los 100 Mb de velocidad en un futuro, y según una fuente me ha comentado, es algo que tienen pensado en principio para este mismo año: 200 Mb y 20 de subida, sin saber si será gratis esta subida de velocidad o aportando algo simbólico (el eurito de rigor que hace que Movistar siga siendo lo que es), o por el contrario con un costo más elevado.

A día de hoy tampoco sé si Cablex tiene estas tarjetas Gigabit para poder competir en cuanto a velocidad se refiere, pero espero que me respondan al menos a eso.

4. Me he llevado ya tantos palos de buenas intenciones de Álvaro que no sé qué pensar. Por un lado mi angelito me dice que cualquier cosa puede estar sucediendo, que los retrasos son normales en estos casos, pero por otro mi demonio le contesta que ni Fase I de expansión, ni ganas de entrar en mi Comunidad de Propietarios, ni respuestas sinceras ni nada de nada. 

5. Temor a perder mi número de teléfono, aparte de hacerlo VoIP si quiero volver a Movistar. Tema no aclarado por ahora.

De momento seguiré siendo fiel -también porque no tengo otra- a Movistar. Cuando llegue el momento decidiré, pero a día de hoy me mantengo firme como hace un par de años desde que conocí a Álvaro: prometí mi fidelidad al primero que llegara, y si después llega otro, tendrá que hacer mucho más que poner un buen precio o una conexión simétrica en mi domicilio, porque lo que yo he sufrido como usuario con el ADSL de cobre nadie lo sabe bien.

¿Cablex? Sin duda, pero con ciertas reservas. Nunca me he considerado un esquirol moralmente hablando y muchas mejoras debe haber al respecto para decidirme.

Saludos desde la Ciudad del Guadiana.